Muchas veces atendemos que mencionar que la fotografía es el arte de sujetar la luz – un concepto que puede repiquetear sencillo, pero que trasladado a la práctica solicita cierto entendimiento, al menos si apetecemos que nuestras tomas se subrayen. Veamos de qué se trata. Primero que nada veremos algunas particularidades de la luz en general, que podemos utilizar a nuestro favor: su dureza o suavidad, su dirección, y su relación con los colores. Luego veremos cuál puede ser una fuente de luz apropiada para experimentar con estos conceptos.
Empecemos con la dureza o suavidad: Libremente de cuál sea su fuente, la luz dura – que es directa – enaltece los colores vívidos y crea sombras nítidas. La luz suave o blanda – que es disipada – provoca tonos más pasteles y suaviza los detalles. Así que la fuerza y el ángulo de la fuente de luz determinarán si poseeremos colores fuertes o suaves. Esto es significativo no sólo a nivel estético, sino además en vista de que las fotografías transmiten ciertas sensaciones a sus espectadores dependiendo en gran medida de la intensidad de sus colores. Por ejemplo, los colores suaves transmiten calma.
En otro orden de cosas, en ángulo o la dirección de la luz puede incurrir además en los detalles. Basta con mover la fuente de luz en la periferia de una escena para provocar que estos sean más visibles o quitarlos completamente. Sabiendo esto y teniéndolo en claro, ahora nos queda saber dónde hallar estas distintas variantes. Y lo cierto es que la luz natural nos permitirá explorarlas de un modo sencillo. Por ejemplo, el sol es una buena fuente de luz dura en el momento más claro del día: el mediodía. Esa clase de luz es utilizada para lograr mayor definición y más sombras. Pero ¿qué hay si estas son excesivas o poco estéticas? Si estamos al aire libre podemos usar el flash para suavizarlas, permitiéndonos captar detalles que de otro modo saldrían oscuros – este uso es llamado “flash de relleno”.
Por otro lado, un cielo totalmente cubierto refleja menos cantidad de luz y produce un efecto más difuso y suave, sin sombras tan fuertes aún en este horario. Algo similar ocurre al amanecer y cuando comienza a anochecer – excelentes horarios para capturar delicados tonos y matices bajo una luz suave.